sábado, marzo 14, 2009

ECONOMÍA & INNOVACIÓN. SOBRE LA DECADENCIA ARGENTINA

Por L'Économiste (*)

La decadencia económica argentina ha sido explicada por los más diversos motivos. Educación, déficit fiscal crónico, falta de elites ilustradas, la inmigración, Perón, los militares, el populismo, etc, etc. Tratando de hacer síntesis, todas estas razones, más que las causas son efectos necesarios de la decadencia económica y social. Es muy difícil que un país decadente en lo económico sea innovador en lo científico y en lo educativo. Ni que hablar en la modernización cultural. En los tiempos modernos, a partir de mediados del siglo XIX, la globalización fue creando una división del trabajo y una interrelación con el resto del mundo, que permitió bajar los niveles absolutos de pobreza, como nunca había sucedido.

Este sistema global hoy se ha acelerado por el bajo costo de la transferencia de información y por el aumento del comercio internacional asociado a estos menores costos. A ello debemos agregar un mercado de capitales mucho más eficiente que en el pasado. La Argentina, a diferencia del resto de los países exitosos, ha tenido dos caracteristicas que aun hoy mantienen plena vigencia: el proteccionismo y una moneda débil (casi inexistente como reserva de valor). Más aún, las recomendaciones expresas o veladas del propio sector privado son precisamente aumentar el proteccionismo y devaluar (tipo de cambio competitivo). Con estos mecanismos se mantendría la ocupación y se promoverían las exportaciones de todo origen.

Creo que la perversidad de estas creencias, en términos de crecimiento económico de largo plazo, ha tenido un costo que no ha sido medido. El cerrar la economía nos lleva a una economía primaria y artesanal. El no tener moneda restringe el crédito y la formación de capital. Con estas características, los exitosos económicamente son los "herederos" (no hay acceso al capital de terceros) y los vinculados con los poderes políticos de turno. Es así como los ricos son percibidos por los pobres, sin entender demasiado las razones de su pobreza estructural. La política no interviene en este debate, ya que no tiene rendimiento electoral en el corto plazo. Es mejor dejar que las supersticiones populares sostengan el sistema que combatirlas.

La clase empresaria nacional opina muy poco; pero en general es proteccionista y devaluacionista. Solamente cuando el desorden hace peligrar el valor de la propiedad privada se notan algunas reacciones. Los economistas difusores entienden el problema pero a mi juicio no le dan la importancia substancial que tiene. Es así que la opinión pública —especialmente la clase media— propicia su propia extinción.

(*) L'Économiste, uno de los más importantes economistas-empresarios de la Argentina, nos ha mandado una serie de notas. Ver también: "Deuda Pública & Impuestos" (21 de febrero); "Ahorro e Inversión en la Argentina" (27 de enero); "Crisis Mundial & Moneda" (16 de enero).

10 comentarios:

Agustin dijo...

L'Economiste. Muchas gracias como siempre. Yo insisto sobre un problema más general todavía, y es la FORMA DE GOBIERNO. Si uno analiza el nacimiento de las grandes potencias económicas de la historia --Holanda, Gran Bretaña, USA-- encuentra invariablemente que la moneda & el crédito resultan de un sistema institucional que favorece el comercio & la estabilidad de la propiedad. Este último punto es IMPENSABLE sin frenos & contrapesos institucionales. Cada vez más la realidad muestra la importancia de la independencia judicial en materia económica: pronto publicaré datos que muestran la inequívoca relación entre el tamaño del mercado de crédito y la ... ¡INDEPENDENCIA JUDICIAL!

Porqué ignoran esto los economistas? Creo, en gran medida, que estamos frente a un absurdo problema de ... libros de texto. Todos los libros de nuestros PhD en economía --sin exepción-- dan por sentado la estabilidad de la propiedad & la independencia judicial. Pero no es así!!! Eso ocurren en EEUU & en Europa, no en Argentina. De ahí nuestra obsesión, por ejemplo, sobre el resultado fiscal como determinante de la tasa de interés. Pero aún con superávit fiscal es altísima la tasa de interés!!

El verdadero problema está en el tamaño del mercado de crédito, necesariamente reducido en ausencia de separación de poderes (Montesquieu, Libro V, capítulo 15).

Un gran saludo.

Agustin.

Anónimo dijo...

L'Économiste, Agustín,

De acuerdo con ambos. Increíble descubrir este aporte del día 14 y abrir el diario esta mañana y ver como "otra vez cambian las reglas que ellos mismos se impusieron". Agustín, lo sabés bien, el problema es el liderazgo...si el líder que promovió la regla que lo controlaba (fijar de antemano las elecciones) la rompe o impulsa su modificación en su propio beneficio....(aunque pueda, legalmente hacerlo, Está mal)
Las instituciones sirven pero no alcanzan sin un comienzo con algo de virtud política que les impregne algo, un poquito de autoridad y que no sean el resultado del puro poder (está claro que el problema de la legitimidad y la legalidad no está terminado ni resuelto ni mucho menos!).
Sin autoridad -casi me animo a poner auctoritas, pero no pido tanto- detrás no puede haber jamás monedas fuertes, instituciones creíbles y estables ni nada parecido.
Abrazo
Anónimo.

Anónimo dijo...

L'Économiste, Agustín,

De acuerdo con ambos. Increíble descubrir este aporte del día 14 y abrir el diario esta mañana y ver como "otra vez cambian las reglas que ellos mismos se impusieron". Agustín, lo sabés bien, el problema es el liderazgo...si el líder que promovió la regla que lo controlaba (fijar de antemano las elecciones) la rompe o impulsa su modificación en su propio beneficio....(aunque pueda, legalmente hacerlo, Está mal)
Las instituciones sirven pero no alcanzan sin un comienzo con algo de virtud política que les impregne algo, un poquito de autoridad y que no sean el resultado del puro poder (está claro que el problema de la legitimidad y la legalidad no está terminado ni resuelto ni mucho menos!).
Sin autoridad -casi me animo a poner auctoritas, pero no pido tanto- detrás no puede haber jamás monedas fuertes, instituciones creíbles y estables ni nada parecido.
Abrazo
Anónimo.

Anónimo dijo...

L'Économiste, Agustín,

De acuerdo con ambos. Increíble descubrir este aporte del día 14 y abrir el diario esta mañana y ver como "otra vez cambian las reglas que ellos mismos se impusieron". Agustín, lo sabés bien, el problema es el liderazgo...si el líder que promovió la regla que lo controlaba (fijar de antemano las elecciones) la rompe o impulsa su modificación en su propio beneficio....(aunque pueda, legalmente hacerlo, Está mal)
Las instituciones sirven pero no alcanzan sin un comienzo con algo de virtud política que les impregne algo, un poquito de autoridad y que no sean el resultado del puro poder (está claro que el problema de la legitimidad y la legalidad no está terminado ni resuelto ni mucho menos!).
Sin autoridad -casi me animo a poner auctoritas, pero no pido tanto- detrás no puede haber jamás monedas fuertes, instituciones creíbles y estables ni nada parecido.
Abrazo
Anónimo.

LoboGris de Lothlórien dijo...

mack que libro me podes recomendar sobre el derecho romano y cómo funcionaba el sistema juridico?

Agustin dijo...

Lobo. No puedo recomendar nada sobre el tema; además, no tengo acá mis libros sobre Roma. Si ten interesa la política de Roma, lo que podrías leer es el magistral Libro VI de las "Historias" de Polibio. Es la teoría del gobierno mixto como explicación del éxito de Roma. (Está disponible online). Fascinante! Un poco aburrido, pero siempre sólido: Montesquieu. Tiene un pequeño libro sobre la grandeza & decadencia de Roma, y comentarios sobre las leyes de Roma en el Espíritu de las Leyes. Saludos,

AM.

LoboGris de Lothlórien dijo...

Se agradece!

Marta Salazar dijo...

me lo regalas para Planisferio?

Barba dijo...

La gente que genera una Institución, que genera una estructura, está sometida a la misma de tal modo, que luego sus intereses están dirigidos a que la estructura se mantenga. Y eso es incompatible con la elegancia de espíritu que uno quiere preservar, para tener un lugar desde el cual poder enunciar, poder opinar. Decir lo conveniente, eso que hay que hacer desde las Instituciones, eso que es lo que esperamos “saber escuchar” es algo con lo cual no nos llevamos bien. Por más que la idea original sea altruista y generosa, cuando se transforma en Institucional ya empieza a tener el sello de esta sociedad, lo que hay que decir para mantener un status de poder.
¿Porque digo esto?
Porque al leer este articulo y seguido sus comentarios, observo claramente que quienes escriben son aquellos y aquellas que creen ser parte de la "clase" que analiza y critica el proceso politico institucional, pero son, sin duda, esa porción de la sociedad que sostiene este sistema capitalista tan injusto como asesino de instituciones.

Marta Salazar dijo...

es increíble que aún queden marxistas en el mundo! después de todo lo que hemos vivido! después del gulag y de la muralla, del holodomor y de Corea del Norte...