martes, noviembre 25, 2008

COSAS VISTAS ...
"No prometo ninguna revelación" — Jorge Luis Borges

- Imperdible reseña. Leí en Commentaire una importante reseña del libro de Jacques de Saint-Victor Les Racines de la liberté. Le débat français oublié: 1689-1789 (Paris: Perrin, 2007) (*). Esta reseña inspira mi última columna sobre Kirchner y Borges (dicho sea de paso, acabo de corregir un grueso error de tipeo en el último párrafo, que cambia por completo el sentido de la conclusión). Saint-Victor analiza el problema del "retorno" al modelo de libertades germánicas en Francia, de la mano de Montesquieu, Boulainvilliers y Mably. ¿Porqué me parece importante? Porque dos de estos autores fueron leídos por Mariano Moreno, y porque Borges desarrolla una idea muy parecida:

Les principaux points de ce discours sont: que les Francs étaient des hommes libres et parfaitement égaux, gouvernant d'un commun accord et ayant un roi élu, chef de guerre aux pouvoirs très limités; que les assemblées mérovingiennes et carolingiennes avaient maintenu la liberté et l'égalité germaniques, dont l'esprit se retrouvera au XIV siècle dans les états généraux; mais que la royauté ayant ensuite édifié un pouvoir absolu, le retour des états généraux rendrait à la nation sa participation à la prise de décision politique.

(*) Jean-Louis Harouel: "Républicanisme aristocratique, monarchie absolue et libéralisme", Commentaire, Numéro 112, Été 2008, pp. 647-648.
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- Holanda & Bélgica. Cuando uno pasa de un país con alto nivel de civiltà a otro menos desarrollado y pujante, suele encontrar las mismas diferencias: suciedad en las calles, desorden, mendigos, inseguridad. Pase de San Diego a Tijuana y verá a qué me refiero. Salvando las distancias, la experiencia de pasar de Holanda a Bélgica ofrece algunos contrastes pintorescos: mal estado de la infraestructura, calles más sucias, patrulleros descuidados, etc. En los lugares públicos, como en la Gare Centrale de Bruselas, los desprolijos avisos están colocados con cinta adhesiva. El otro día seguí uno de esos avisos para ir al baño; cuando llegué, el baño estaba ... cerrado. Muy latino todo.

¿A qué se deben las diferencias? El historiador estadounidense John L. Motley, autor del excelente The Rise of the Dutch Republic (una biografía política de Guillermo de Orange), atribuía las diferencias a las características celtas y católicas de los belgas, que comparaba con el outlook germánico y protestante de los holandeses. Los celtas, agrega Motley, tenían una casta de sacerdotes (los druidas), hecho que explica sus supersticiones y su docilidad frente a los déspotas. Fiel seguidor de Tácito en este punto, Motley no veía nada de eso en los holandeses-germánicos. Muy interesante, aunque teñido de un fanatismo calvinista mal disimulado.
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- Join the migration! Veo menos fútbol y menos tenis, más rugby y más fútbol americano. Reebok, el principal sponsor de los equipos de la NFL, produjo este aviso; me parece excelente: join the migration! A notar la entrada de los New York Jets en Manhattan, y la travesía del desierto de los Dallas Cowboys.
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6 comentarios:

MarcosKtulu dijo...

Agustín, entiendo que más o menos se pueda generalizar al tomar en cuenta Holanda como unidad, por la gran homogeneidad étnica que tiene (todo esto minimizando las diferencias con los frisios), pero, ¿se puede hacer lo mismo con Bélgica, donde Motley pasa de largo el hecho de que allí son, justamente, más motley? Bélgica tomado en su integridad, mezcla lo celta con lo germánico, como Francia o Gran Bretaña, o incluso el norte de Italia. Pero dicho esto, no hay olvidar que "lo celta" (y latino) se concentra mucho más en Valonia, mientras "lo germánico" en Flandes. En todo caso el común denominador sería la religión católica y la herencia de la dominación española. Una de las dos o las dos, empezarían a explicar las diferencias entre Flandes y Holanda.

Agustin dijo...

Marc. Muy buenos puntos. Motley escribe muy bien, y algunas de sus ideas tienen mucho sentido. Lamentablemente, como muchos semi-fanáticos calvinistas, cae en clásicas exageraciones anti-españolas & anti-católicas. By the way, uno de los primeros en lanzar este tipo de abusiva propaganda anti-española & anti-católica es nuestro gran amigo ... Hugo Grotius!

El Bambi dijo...

En referencia a la última parte de tu entrada, es mejor que veas menos tenis, porque lo que fue el fin de semana pasado...

A mí me cansa bastante esa idea que suelo ver por ahí de que todo lo que padece la Argentina viene del hecho de no haber sido colonizados por los anglosajones. Es como si dijéramos que todo lo bueno de nuestra patria viene del hecho de haber sido colonizados por los españoles. De hecho, los suizos hacen (o así es percibido, al menos) el mejor chocolate del mundo, pero todos sabemos que el chocolate (o "xocolatl" fue descubierto en México).

El Bambi dijo...

Corrijo el cierre del paréntesis:

Todos sabemos que el chocolate (o "xocolatl") fue descubierto en México.

Agustin dijo...

Bambi. Estamos de acuerdo. Decía el gran Jovellanos: "Pues ¡qué! ¿España no sabrá mejorar su constitución sin auxilio extranjero? Pues ¡qué! ¿no hay en España cabezas prudentes, espiritus ilustrados capaces de restablecer su excelente y propia Constitución, de mejorar y acomodar sus leyes al estado presente de la nación, de extirpar los abusos y oponer un dique a los males que la casi entregado en las garras del usurpador y puesto en la orilla de la ruia?" Obras completas, Vol. 3. Nada mal!

El Bambi dijo...

La semana pasada murió el filósofo Víctor Massuh, quien en "La Argentina como sentimiento" criticaba esa manía de atribuir nuestras desgracias a mitos como el de la colonización española. Me acordé de ese libro cuando leía tu cita de Jovellanos.

Esto dijo en 2002:

"Es preciso recordar que lo mejor de nuestro país, aquello de lo que no podemos avergonzarnos, fue el resultado de una hazaña increíble: la integración de tradiciones culturales antitéticas: la indígena, la hispana de la Conquista y la Colonización, la criolla de la Independencia y la Organización Nacional, y la inmigratoria de fines del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX. La historia fue acogiendo cada uno de esos legados y mediante una lenta sedimentación, los convirtió en implícitos mandatos de una voluntad argentina."