miércoles, diciembre 05, 2007

LIBROS & ENSAYOS. LA MODA DEL "PATRIOTISMO CONSTITUCIONAL"
. Hans Vorländer: "Verfassungspatriotismus als Modell. Der Recht- und Verfassungstaat im Ordnungsdiskurs der Bundesrepubliek Deutschlands", en Thomas Hertfelder & Andreas Rödder (eds). Modell Deutschland. Erfolgsgeschichte oder Illusion? (Göttingen: Druck & Bindung, 2007), pp. 110-120.

Está de moda el patriotismo constitucional — y no me parece nada mal. La primera vez que encontré esta paradójica combinación de palabras fue en una biografía de José María Aznar [1]. A comienzos de 2002, Aznar había anunciado una decisión espectacular, sin precedentes en términos de la cultura política hispana: renunciaba de ante-mano a presentarse a un tercer mandato presidencial. La constitución española no lo prohibía, pero Aznar deseaba acentuar sus diferencias con Felipe González mediante un gesto digno de ... George Washington. (Luego vino el ataque terrorista del 11 de marzo, pronto seguido por un radical replanteo de la política de autonomías: ya nadie recuerda la gran iniciativa de Aznar). Con la noción de patriotismo constitucional, el Partido Popular buscaba un término positivo para definir su política de gobierno. Como bien señala el biógrafo de Aznar, se trataba de una "noción alemana" — Verfassungspatriotismus.

Acaban de aparecer un libro y un artículo dedicados al patriotismo constitucional: Constitutional Patriotism de Jan-Werner Müller [2], y el breve ensayo que reseñamos aquí. La idea data de 1979, al celebrarse el 30 aniversario de la constitución de la República Federal Alemana. El 23 de mayo de 1979, Dolf Sternberger lanza el debate con un artículo publicado en el Frankfurter Allgemeinen Zeitung. Define al patriotismo constitucional como un "segundo patriotismo", completamente diferente del (hasta entonces) tradicional patriotismo alemán, de naturaleza étnica y nacionalista. Su base es la constitución, entendida no como un conjunto de principios abstractos de derecho, sino como una constitución viva, con la cual la gente interactúa a diario al hacer uso de sus libertades (a notar el importante uso del plural: Freiheiten). Comentando el artículo de Sternberger en 1987, Richard von Weizsäcker describe el patriotismo constitucional como "patriotismo ilustrado".

Lo notable del asunto, como bien señala Vorländer, es que nada aseguraba el espectacular éxito de la constitución de 1949. Durante los 1950s, la constitución federal simbolizaba la destrucción de la Alemania unitaria: era un recuerdo más de la tremenda derrota militar. Escrito "en la oscuridad" por un puñado de hombres, el texto carecía de la legitimidad democrática de otros documentos fundacionales. La constitución no despertaba emociones fuertes. La sensación de un "aura de eternidad", como en la constitución federal de los Estados Unidos, le era completamente ajena: parecía más un documento transitorio que un texto fundacional. En los 1950s, señala Vorländer, la mayoría de los alemanes todavía pensaba que el mejor régimen político era el totalitarismo — el problema era que los nazis no habían logrado aplicarlo correctamente. En otras palabras, a nadie se le ocurría hablar de patriotismo constitucional.

La cultura política de Alemania Occidental comieza a cambiar a finales de los 1960s. Las protestas sociales, en particular las de 1968, mostraron la flexibilidad de un régimen perfectamente capaz de canalizar nuevas formas de conflicto social. La república comenzaba a ser vista como un todo incluyente. Las diferencias con Weimar saltaban a la vista: Hitler pudo manipular con éxito el ambigüo concepto de Rechtstaat de la república de Weimar, pero el texo de 1949 era completamente inflexible en un punto crucial: en lo relativo a libertades fundamentales y a principios constitucionales. El poder legislativo y el judicial quedaban estrictamente ligados a las ideas de ley y derecho (Gesetz und Recht). Si la república de Weimar se basaba en una idea negativa —la "razón de Estado" contra el bolchevismo— el régimen parlamentario-representativo nacido en 1949, en cambio, comenzaba a ser visto como un bien en sí mismo. Desde este punto de vista, Vorländer destaca el papel de los partidos políticos, explícitamente estimulados por el texto constitucional. Muy pronto, los partidos comenzaron a competir entre sí, ante el electorado, para establecer cuál de ellos era el mejor garante de la constitución.

[1] Amando de Miguel. Retrato de Aznar con paisaje de fondo. Madrid: La Esfera de los Libros, 2002.

[2] Jan-Werner Müller. Constitutional Patriotism. Princeton University Press, 2007. [web] [introducción]

2 comentarios:

Nicolas dijo...

Agustín ,

Interesante la referencia. Sobre Patriotismo constitucional hay muchísimo escrito. Sobre todo en relación a la (re)aparición de nacionalismos en Europa. Toda una bibliografía que se remite, por supuesto a Kant. De lo que más interesante me parece a mi son los ensayos de Habermas al respecto.
No es casual que te hayas topado con el término en una biografía de Aznar. En España, depende desde dónde se mire, es un término sagrado o maldito.
En catalunya se opone al término toda una tradición mucho más liberal por cierto, con una referencia mucho más plural y pragmática.
Es un tema interesante y muy discutido hoy. En Holanda, P. Kleingeld de Leiden es referencia obligada en los estudios sobre cosmopolitanismo, constitucionalismo y patriotismo.
Abrazo
Nico

Agustin dijo...

Niccolò. Vorländer menciona el artículo de Habermas, publicado en "Die Zeit" en junio de 1986. Aparentemente, la posición de Habermas causó una gran polémica, porque sugería un patriotismo "post-nacional". Lo acusaron de "académico", de olvidar los aspectos emocionales, etc. No puse esto en mi entrada por falta de lugar.

No sabía lo de Leiden. Avisame si vas uno de estos días, te acompaño y visito las bibliotecas!