miércoles, enero 04, 2006

FRENOS & CONTRAPESOS. SPB (*): CHARLA CON JONATHAN (27 AÑOS) Y MARIO (23 AÑOS): CARTONEROS
. Hernán Cappiello: "El fiscal culpa al descontrol del tren de los cartoneros", LA NACIÓN

Estaba cruzando la 9 de Julio a la altura de Juncal, y vi un grupo de tres jóvenes cartoneros descansando: en pleno mediodía porteño, la sensación térmica superaba los 33 grados. Me acerqué, y les pregunté si no les molestaba un par de preguntas para un "periodista por internet". "Ningún problema", me aseguraron (la chica que los acompañaba, de unos veinte años, prefirió retirarse discretamente).

Que eran cartoneros de verdad, no tengo dudas. Lamento decirlo, pero la prueba estaba ... en el olor. Estos chicos no se habían duchado en semanas. Me aseguraron que vivían en la calle. Su carrito ―ellos lo llaman bagayo ("bagasho")― contiene todas sus pertenencias: un poco de ropa, un par de botellas, algunas revistas. Eso es todo. Los dos tienen (modestos) tatuajes en los brazos.

Venden cartón, revistas, diarios, plásticos: todo lo reciclable. ¿Quién les compra su "cosecha"? Depósitos de papeleras en Retiro y en Constitución. Pagan diez centavos por kilo de cartón y siete centavos por kilo de plástico. Lo más valioso es "el blanco" (papel blanco: veo mis notas y me doy cuenta que no anoté este precio.) Según Mario, si logran llenar dos "bagashos" por día, terminan cobrando quince pesos (cinco dólares, a repartir entre tres).

Les pregunté si la situación había mejorado para ellos durante los últimos tres años. La respuesta fue muy clara: de ninguna manera. Al contrario: cada vez hay más competencia. "Vienen de Morón, de Moreno, de Bella Vista, de la Panamericana", dice Jonathan. "Les ponen un tren gratis", concluye con amargura.

También les pregunté si recibían algún tipo de asistencia (oficial, de organizaciones religiosas, etc.) La respuesta fue igualmente clara: ningún tipo de ayuda. ¿Qué conclusiones saco de mi "entrevista" a estos jóvenes cartoneros? No gran cosa, francamente.

Lo único que puedo decir es: (1) aplaudo el crecimiento económico, pero claramente se necesita mucho más para combatir la pobreza extrema; (2) creo que se ha institucionalizado una especie de "diálogo" con ellos: los porteros los llaman por su nombre, y organizan la basura de ante-mano. Y hasta un "periodista por internet" que vive en Amsterdam se anima a hablar con ellos.

(*) Sociología Porteña Barata.

1 comentario:

Isidro Beccar Varela dijo...

Lamento sinceramente la vida que tienen estos cartoneros.
Sin embargo veo en esto un insolito ejemplo de la fuerza del mercado.
No creo que la ciudad de Buenos Aires tenga nada que envidiarle en materia de reciclaje de desperdicios a ninguna de las grandes capitales del mundo!