sábado, octubre 25, 2008

COLUMNA SEMANAL. NUEVAS ENSEÑANZAS DE LA CRISIS

Por Agustín Mackinlay (*)

[1] No hay lugar para free riders. Durante la explosión de la liquidez global y del precio de la soja, la Argentina se vio beneficiada como nunca por la conectividad. El déficit comercial de los Estados Unidos era la contracara del "boom" exportador chino, que a su vez alimentaba la demanda de soja y de otras materias primas. Ahora viene el ciclo de baja, y Néstor "K" opta por la des-conexión comercial y financiera. El Sr. "K" no puede admitir que la hiper-liquidez de 2002-2007 fue el verdadero motor de la prosperidad; una corte de aduladores sigue creyendo —aunque probablemente cada vez menos— en su sacro-santa infalibilidad. Negando la realidad de la conectividad, el Sr. "K" intenta el recurso del free rider: el "colado" que protege a la industria y destruye el mercado de capitales local, mientras los demás mantienen abierto el comercio e intentan preservar su mercado de capitales. Pero la conectividad es el dato esencial de la economía mundial, para bien y para mal: la estatización de las AFJP repercute de manera brutal en la Bolsa de Madrid y en los mercados financieros de los países vecinos. Mientras tanto, la reputación de la Argentina se hunde, y el costo del capital se dispara. ¡No hay lugar para free riders!

[2] No hay "keynesianismo" sin Estado fuerte. Cuando los privados se desesperan por des-endeudarse, los gobiernos del G7 actúan como tomadores de deuda de última instancia. La Argentina no puede hacerlo: carece de un Estado fuerte. El Sr. "K" se auto-define como "keynesiano", pero se ha dedicado a debilitar sistemáticamente el Estado argentino. La total ausencia de inversión en las funciones "lockeanas" del gobierno —la protección de la vida, de la libertad y de la propiedad— no ha hecho sino reforzar la desconfianza de los ciudadanos sobre las capacidades del Estado argentino. Cuando los "K" modifican la carta orgánica del BCRA (para pagos demagógicos al FMI y/o al Club de París), optan por ignorar los costos en materia de calidad institucional. Ahora, en plena crisis, este problema salta a la vista: nadie confía en la moneda nacional. El peso argentino no funciona como unidad de cuenta ni como reserva de valor; es apenas un medio de pago para pequeñas transacciones diarias. ¡No es posible hacer "keynesianismo" en estas condiciones! Los únicos bancos centrales capacitados para bajar las tasas inter-bancarias son los de países con frenos y contrapesos institucionales. Los demás se ven obligados a subirlas para "defender" sus pseudo-monedas.

[3] No se divide el ejecutivo, y menos en una crisis. Néstor "K" admira a Napoleón Bonaparte; inicialmente, los argentinos agradecen su capacidad para reforzar el poder ejecutivo tras la anarquía de 2002: lo mismo hizo Napoleón a partir de 1799. Pero luego el Sr. "K" opta, al igual que el francés, por destruir sistemáticamente los contra-poderes. (El Sr. "K" carece de capacidad de auto-contención: otro rasgo típicamente "napoleónico"). El descalabro institucional se completa cuando su mujer llega al gobierno: el poder ejecutivo es ahora compartido. Los "K" han logrado la hazaña de destruir, uno tras otro, los principios elementales de la división de poderes. No han respetado nada, ni siquiera la unidad esencial del poder ejecutivo. (Uno se pregunta: ¿Qué harán tantos "politólogos" en la Casa Rosada?) Ahora estamos en plena crisis, y nadie sabe quién ejerce realmente el poder ejecutivo. Se habla de renuncias y de peleas dentro de la administración. Todos intuyen que Néstor "K" es el presidente de hecho, pero nadie sabe en qué calidad. Y si lo es, ¿Porqué ofrece su candidatura a un puesto regional? ¿Quién pilotea el barco durante la tormenta? ¿Cuál es el número de teléfono del poder ejecutivo?

[4] La tasa de interés sube cuando peligra la propiedad. Hemos sostenido esta tesis hasta el cansancio: ahora vemos cómo se comprueba nuevamente en la Argentina. El Sr. "K" estatiza los fondos de pensión, y el riesgo-país ... ¡se dispara! En el mercado de crédito, la oferta de recursos prestables es particularmente sensible a la estabilidad de la propiedad. Pero los funcionarios de turno (y muchos economistas) siguen reduciendo el problema de la tasa de interés a supuestas cuestiones "técnicas". Sucedió con la "convertibilidad ampliada" del Sr. Cavallo en 2001, y sucede hoy con las maniobras del Sr. "K" en materia previsional. Nuestro enfoque sobre la tasa de interés se basa en la larga tradición de la "teoría de los fondos prestables". Presentada por Montesquieu en 1748 en el Libro V del Espíritu de las leyes, la encontramos expuesta en las Cato's Letters de Trenchard y Gordon (1720s) y en las crónicas de los viajeros ingleses a la próspera Holanda del siglo XVII: Sir Joshua Child y Sir William Temple.

[5] Las dos liquideces. A mediados de 2007, cuando todavía reinaba un clima de euforia en los mercados financieros, decidí construir un índice de liquidez que permitiera captar los vaivenes del crédito atribuibles a la innovación financiera y a lo que comenzaba a llamarse la "liquidez endógena". Así nació mi Endogenous Liquidity Index, una mezcla de "credit spreads", spreads de Credit Default Swaps, indicadores de volatilidad bursátil, e indicadores de innovación financiera como la acción de Goldman Sachs. Aunque no sospechaba (ni por asomo) la tormenta que se acercaba, fue una buena decisión. El índice ha captado de manera satisfactoria el colapso en los mercados de crédito: hoy opera con una baja de 62% con respecto a octubre de 2007. Mientras tanto, la liquidez "macroeconómica", que intento medir a través del índice de Liquidez Dolarizada Global, opera en un nuevo récord (+28%). El contraste entre las dos liquideces refleja bien el des-apalancamiento de los privados y el paralelo re-apalancamiento de los bancos centrales.

(*) Drs, Universidad de Amsterdam. Premio Roosevelt Study Center 2006. Columnas anteriores: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9.

2 comentarios:

kop_op dijo...

Estimado Agustín, Cito tu
quote Cuando los "K" modifican la carta orgánica del BCRA (para pagos demagógicos al FMI y/o al Club de París, optan por ignorar los costos en materia de calidad institucional unquote.
Cuando leo en varios artículos, comentarios, editoriales, que los 'K' "ignoran", "deberían considerar", deberían aprender, darse cuenta de "algo", se me ocurre que todo lo que hagan, lo hacen deliberadamente. Estoy convencido de que están muy bien informados, pero que actúan en abierto desafío de la sociedad. Con el enorme interés que existe ahora de mantener intacta la Presidencia de la República hasta el 2011, qué les puede suceder? Mientras tanto, gozan de buena salud y fortunas. ¿Es muy atrevido/tonto/ingenuo suponer esto?
Federico

Agustin dijo...

Federico. Leyendo historia, uno se da cuenta que a veces las pasiones tapan el entendimiento al punto de impedir todo razonamiento racional. "K" es un mini-Napoleón; tiene apenas una fracción de su talento político, pero comparte algunos rasgos psicológicos. No puede admitir una equivocación. Algo parecido le pasó a Cavallo con la "convertibilidad ampliada" de 2001. A mediados de 2001, me llaman de la administración De la Rúa para ver qué opinaba de la economía. Les mostré mis gráficos que anticipaban el repunte de la liquidez global: solo se necesitaba un poco de paciencia, volver al 1-a-1, eliminar la convertibilidad ampliada, calmar los ánimos. Pero Cavallo era el que mandaba, y se había "jugado" con pasión por su esquema -- a pesar del catastrófico impacto sobre el mercado de crédito. En fin, veremos ...

Saludos,

Agustin.