sábado, octubre 13, 2007

LIBROS & ENSAYOS. UN TEXTO POLÍTICO "SEMI-INÉDITO" DE BORGES
. Jorge Luis Borges. "Leyenda y realidad", La Prensa, 28 de mayo de 1971

Llegué a este texto de Borges por una referencia en la biografía del prof. Edwin Williamson: Borges. A Life (Nueva York: Viking, 2004). Me costó encontrarlo porque confundí La Razón, donde el texto se publica el 26 de mayo de 1971, con La Prensa, que lo da a conocer dos días después junto a La Nación. (Me atendieron muy bien en la Biblioteca Nacional). El artículo puede ser visto como "semi-inédito" porque no lo he visto reproducido en las Obras completas.

El texto me parece de enorme importancia para entender el pensamiento político de Jorge Luis Borges. El escritor subraya la irresponsabilidad de Perón, incapaz —a pesar de su omnipotencia— de establecer un régimen político equilibrado. En esto, dice Borges, Perón actuó de manera similar a la "oligarquía ilustrada" del régimen de 1870-1916. ¡Muy "polibiano"! A notar, de manera especial, el vínculo entre poder concentrado e inseguridad de la propiedad. Este es el texto completo:

Quince años han bastado para que las generaciones argentinas que no sobrellevaron, o que por obra de su corta edad sólo sobrellevaron de un modo vago el tedio y el horror de la dictadura, tengan ahora una imagen falsa de lo que fue aquella época. Nacido en 1899, puedo ofrecer a los lectores jóvenes un testimonio personal y preciso.

No prometo ninguna revelación; me limitaré a notar ciertos hechos que fueron del dominio público y que un olvido cómplice o candoroso ha tergiversado.

No en vano acabo de dictar la palabra 'cómplice'. Esta palabra es de las que mejor pueden definir estos tiempos aciagos. Benedetto Croce observó: 'No hay en Italia un solo fascista, todos se hacen los fascistas.' La observación es aplicable a nuestra República y a nuestro remedo vernáculo del fascismo. Ahora hay gente que afirma abiertamente: 'Soy peronista'. En los años de oprobio, nadie se atrevía a formular en el diálogo semejante declaración que lo hubiera puesto en ridículo.

Quienes lo eran públicamente se apresuraban a explicar que se habían afiliado al régimen porque les convenía, no porque to tomaran en serio. El argentino suele carecer de conciencia moral, pero no intelectual; pasar por un inmoral le importa menos que pasar por un zonzo. La deshonestidad, según se sabe, goza de la veneración general y se llama 'viveza criolla'. Fuera de algunos individuos de la Real Academia Española —cuyo sentido del idioma era deficiente— nadie creyó en el 'justicialismo', monstruo neológico que con su eco inexplicable sigue dando horror a una página del abultado diccionario.

Recuerdo las melancólicas celebraciones del día 17 de octubre. El dictador traía a la plaza de Mayo camiones abarrotados de asalariados adictos, por lo común de tierra adentro, cuya misión era aplaudir los toscos discursos, los cuales eran tremebundos cuando todo estaba tranquilo, o conciliadores y pacíficos si las cosas andaban mal.

El 17 de octubre, los almacenes recibían orden de cerrar para que los devotos no se distrajeran en ellos y arribaran sin tentaciones a la plaza de Mayo. Ahí coreaban servilmente 'Perón, Perón, que grande sos' y otras afusiones obligatorias. Solían, asimismo, vociferar 'La vida por Perón', decisión retórica que olvidaron, como el propio Perón, en cierta mañana lluviosa de septiembre de 1955. Diríase que el triste destino de Buenos Aires —conste que soy porteño— es engendrar cada cien años un tirano cobarde, del cual luego nos tiene que salvar las provincias.

El dictador fue un nuevo rico. Dada su casi omnipotencia, hubiera podido instaurar una rebelión de las masas, enseñándoles con el ejemplo ideales distintos, pero se redujo a imitar de manera crasa y grotesca los rasgos menos admirables de la oligarquía ilustrada que simulaba combatir: la ostentación, el lujo, la profusa iconografía, el concepto de que la función política deber ser también una función pública, el amor de los deportes británicos y el culto literario del gaucho. En todo esto abundó la exageración característica del guarango. Inundó el territorio del país con imágenes suyas y de su mujer. Su mujer, cuyo cadáver y cuyo velorio usó para fines publicitarios.

Lo anterior es meramente personal y baladí, si lo comparamos con la corrupción de las almas, con el robo para el cual se prefiere el nombre de negociado, con la picana eléctrica aplicada a los opositores y a toda persona sospechada de ser 'contrera', con la confiscación de bienes, con las pobladas cárceles políticas, con la censura indiscriminada, con el incendio de archivos e iglesias, con el fusilamiento de obreros en la secreta soledad de los cementerios y con la abolición de la libertad. ¡Tantas atroces y sonrientes efigies y ni una sola caricatura; tantos interesados panegéricos y ni una sola sátira!

Otra estigma de la época, hoy profundamente pretérito, fueron las delaciones costeadas con el dinero público. Sé de señoras y de niñas que se prestaban al ejercicio regular de esta indiscreción lucrativa. Otro soborno fue el aguinaldo, curiosa medida económica —imitada nunca sabré porqué por los gobiernos ulteriores— según la cual trabajan doce meses y se paga trece. Esta ridícula y onerosa medida ha sido decorada con el título de 'conquista social'.

Ningún encono personal me dicta la apresurada redacción de estas notas; hará tres o cuatro generaciones que dejé de ser hacendado, cuando Rosas, primo de mis abuelos, les confiscó las tierras que aún guardan los nombres de mi sangre. Perdóneme el lector el atrevimiento de haberle recordado males que todos conocen, pero que ahora inexplicablemente se olvidan.

(*) Borges en Mackinlay's: "Notas de lectura III" (28 de agosto); "Los conjurados" (22 de agosto); "Notas de Lectura I"; "Notas de Lectura II"; "Borges y Longfellow" (1 de junio); "Borges y la anaciclosis argentina" (28 de febrero); "Carta al Financial Times: Mr. Gurría-Quintana's Borges" (14 de febrero); "Borges y el Rule of Law" (9 de febrero).

5 comentarios:

Marta Salazar dijo...

Gracias Agustín! Muy, pero muy interesante! como para leerlo con calma y varias veces, un abrazo!

GUILLERMO MALDONADO dijo...

Muchas gracias por le material. Había oído hablar de este artícula hace muchos años, y me había gaurdado un papelito en un cajón que decía: nota de Borges, Leyenda y Realidad, 1971". Eso era todo. Y hoy, revolviendo ese cajón, lo encontré de nuevo, lo googlié, y me encontré con tu aporte. Muchas gracias, me lo copio y me lo guardo entre mis papeles de Borges. No vale la pena opinar sobre el pensamiento político de Borges. Su madre estuvo presa bajo el gobierno de Perón, y entonces se entiende su encono. Muchos de los datos que brinda son falsos, pero no importa. Borges es el mejor de todos, y con eso basta. Gracias de nuevo.

Nicolás dijo...

Es increíble notar en un escrito de Borges su ideología tan bien plasmada.
Exceptuando lo del aguinaldo, el resto es casi un calco de la otra parte de historia que no se suele contar, y que solo se cuentan en las casas de algunos pocos, que hoy se atreven a dialogar de política de forma menos liviana, y no aferrarse a la caja boba.
De todas maneras, con respecto al aguinaldo, hay que entender el pensamiento de Borges sumergido y visto desde la propia época. Que pensaría hoy (y creo personalmente que se vuelve a morir) si viese que, el aguinaldo es un sueldo extra a quien trabaja (cosa loable trabajar), pero que los planes sociales son la extracción del trabajador en favor de los que no trabajan para la creación de mas adicción y clientelismo político.
Excelente texto. Gracias por compartirlo.

Anónimo dijo...

El texto es brillante, está editado en uno de los tomos de Obras Completas que corresponde a Textos Recobrados, justamente son artículos y publicaciones que, de otra manera, serían muy difíciles de encontrar. Yo había leído un fragmento en un fascículo, me había parecido genial, entonces el otro día en una librería me fijé en los tomos de T.R y así lo encontré. Felicitaciones por subirlo.

Hernán Carfi Galván dijo...

brillante